Los dominios son lo que conocemos comunmente como las direcciones web de internet. El hecho de contratar un nombre de dominio hace que la dirección de la página web de la empresa tenga una presencia más profesional, además de tener la capacidad de contar con cuentas de correo personalizadas y ser más sencilla de recordar para el usuario. Aunque cabe decir que no es necesario comprar un dominio para poder estar en internet.

Los dominios se dividen en 3 partes, y las direcciones constan de 4 partes, cada una separada por un punto. La primera parte de la dirección, llamada el subdominio, indica el nombre del servidor en el que se encuentra dentro del dominio. El más utilizado es world wide web. Esto indica que es un servidor dedicado a la web. En los paquetes de hosting ya se configura para que el servidor pueda ser visitado tanto por www.web.com como poniendo tan solo web.com

La segunda parte de la dirección se llama el dominio como tal, sería el nombre de la empresa, producto o servicio.

La tercera parte es el dominio principal, osea, la categoría en la cual se encuentra la web como .com para las comerciales, .gob para las del gobierno, .net para proveedores de internet; .edu para organizaciones educativas y .org para organizaciones no lucrativas.

Finalmente, la última parte se refiere al país de origen como el .es en el caso de España, el .mx en el caso de que su procedencia sea México, etc. Si no sale el país se da por hecho que es de Estados Unidos.

Cuando una cuenta es activada con un nuevo nombre de dominio, automáticamente se envía la plantilla de registro a la InterNIC. Generalmente, esta realiza el registro en 24 horas. Una vez aprobado y registrado ya se puede empezar a montar el negocio.